Ficha

Nombre Civil: Julio

Fecha de Nacimiento: 16/04/1900

Lugar de Nacimiento: Bercero (Valladolid)

Sexo: Varón

Fecha de Martirio: 22/08/1936

Lugar de Martirio: Peralvillo (Ciudad Real)

Orden: Sacerdote Diocesano

Datos Biográficos Resumidos:

Estudió en el Seminario de Valladolid, donde conoció al Beato  D. Narciso de Esténaga, con el que entabló una profunda amistad.

1924 – Recibió la Ordenación Sacerdotal de D. Narciso de Esténaga y Echevarría, que lo eligió como su Secretario.

A los 12 años de vida sacerdotal, fue siempre el servidor fiel y prudente, siempre al lado de su obispo, con el que compartió su amor  y devoción a la Virgen de Guadalupe, en especial, a sus visitas en 1925como peregrino, que hizo la Diócesis de Ciudad Real, y, en 1927. En Octubre de 1928, en la proclamación canónica de Santa María de Guadalupe, como Reina de las Españas o Hispanidad.

Contaba con 36 años de edad.

Biografía extendida

Datos Biográficos Extendidos:

Fue el confesor durante muchos os del Colegio de San José de Ciudad Real.

Martirio:

La víspera de la Asunción,  se produce el expolio del tesoro de la Catedral y de la Virgen del Prado, cuya secular imagen derriban de su altar y la destrozan.

En la mañana del 22/08/1936, Monseñor Narciso de Esténaga, dijo su última misa en el oratorio privado de la casa donde estaba refugiado. A eso de las 10, dos coches de milicianos armados, la rodearon gritando: «¡El Obispo que salga!»

Monseñor Esténaga, con su sotana y pectoral, les abre y les dice: «¡vamos dónde queráis!». Le metieron en un coche. Su capellán Don Julio Melar quiere introducirse también, pero lo separan: «No, contra ti no hay nada» Pero, decidido, entra en el vehículo, diciendo: «Siempre he acompañado a mi obispo, y ahora lo haré también; quiero seguir su suerte». Salió el coche por la Carretera de Toledo, y a unos 8 km., en el término de Peralvillo, paró junto al río Guadiana, en un lugar llamado «El Piélago».

Fusilaron primero a Don Julio Melgar,  y luego contra Monseñor Narciso Esténaga, apuntando a la cabeza. Los balazos desfiguraron totalmente su rostro. Trataron de arrastrar los cadáveres hasta el río, pero, cansados, desistieron y los abandonaron.

Al día siguiente un zagal los descubrió, dio a viso, y vino un camión que los llevó al cementerio. El Sr Obispo con sotana y medias negras, y, Don Julio Melgar, con medias y traje negro.

Juntos se encontraron en la sepultura, primero en el panteón de los canónigos y posteriormente a los pies del Altar Mayor de la Catedral Basílica, Santa María del Prado de Ciudad Real