El Papa León XIV beatificará a medio centenar de mártires españoles asesinados “por odio a la fe”, entre julio y noviembre de 1936. Se trata de un sacerdote diocesano, Manuel Berenguer Clusella, y 49 religiosos, grupo que forma parte de la causa de los conocidos como mártires gabrielistas, religiosos dedicados principalmente a la enseñanza y pertenecientes a una congregación con fuerte presencia educativa.
La causa de beatificación fue instruida en la archidiócesis de Barcelona y su fase diocesana concluyó en 2005, tras la recopilación de testimonios y documentación sobre las circunstancias de su muerte.
En virtud de este reconocimiento de martirio, no será necesario acreditar milagros para proceder a su beatificación.








