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Ficha

Nombre Civil: María Luisa

Fecha de Nacimiento: 10/10/1897

Lugar de Nacimiento: San Pelayo de Sabugueira (Coruña)

Sexo: Mujer

Fecha de Martirio: 8/8/1936

Lugar del Martirio: Almenara (Castellón)

Orden: Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl

Datos Biográficos Resumidos:

Sus padres eran oriundos de la nobleza. El escudo de la familia lleva una cruz y una inscripción AVE MARIA, prueba de la religiosidad y carácter cristiano de la familia.

Sor María Luisa tenía otra hermana, dos años más joven que ella, que también fue Hija de la Caridad. Se llamaba Sor Asunción Bermúdez Ruíz, ambas fueron educadas en el colegio que las Hijas de la Caridad tenían en Santiago de Compostela y allí percibieron el amor a los pobres y la llamada de Dios para ser continuadoras de la misión de Jesucristo entre los pobres.

Mª Luisa hizo la prueba o postulantado en el Asilo de San Blas de Madrid y el día 30/8/1917, ingresó en la Compañía.

Maestra ejemplar

Terminado el tiempo de formación inicial, fue destinada a casas dedicadas a la educación de los niños pequeños. Tenía un don especial para ellos, pues había cursado los estudios de magisterio y era una excelente maestra parvulista. Se manifestaba dulce en el trabajo, cariñosa en la relación, acogedora en la clase y con mucha compasión tanto hacia los niños, como hacia sus familias. Les gustaba hacer labores.

Destinos:

1918 – Residencia de Niños Santa Eulalia de Barcelona

1920 – Casa Cuna del Niño Jesús en Logroño

1921 – Casa Caridad de Zaragoza

Una vez repuesta de su enfermedad, fue destinada al Colegio – Asilo de las Mercedes (Madrid) en 1922.

1931 – Colegio Asilo de San Eugenio en Valencia, se encargaba del taller-obrador de costura para niñas.

Era un alma de Dios, y su carácter dulce y compasivo le hacía sufrir mucho. En la Comunidad se manifestaba piadosa, observante, fiel a las Reglas de la Compañía, y responsable en el desempeño de las tareas encomendadas.

Contaba con 42 años de edad

Biografía extendida

Datos Biográficos Extendidos:

Martirio

Al llegar la persecución de 1936, las 12 hermanas que formaban la Comunidad recibieron la orden de desalojo y desahucio el 25 de julio, transmitida por unos milicianos comunistas de Valencia que llegaron para hacerse cargo de la casa. Hombres y mujeres del Comité desahuciador trataron de aprender en una semana todos los oficios y así quedarse con el Asilo de San Eugenio. Una vez instalados, se posesionan de todo y despacharon a las Hermanas sin ningún miramiento. La Hermana superiora de la Comunidad, Sor Ignacia, distribuyó a las Hermanas de dos en dos en las diversas casas que generosamente se habían ofrecido para acogerlas. Sor Mª Luisa, con Sor Rosario y Sor Micaela pidieron ir juntas a Puzol, a la casa de un familiar de una de las Hermanas, donde había ya un sacerdote perseguido, acogido clandestinamente. Allí estuvieron refugiadas alrededor de tres semanas. Durante este tiempo, ella y sus dos compañeras tuvieron la suerte de poder participar en la Eucaristía a diario, de forma clandestina, como en las catacumbas. Pero los miembros extremistas del Comité comunista del pueblo, que estaban al acecho, las descubrieron. Enterados de que celebraban la Misa a diario con un sacerdote refugiado, decidieron a apresar a los cuatro y quitarlos la vida. Y fueron a buscarlos.

Era el 17 de agosto de 1936, a las 8 de la tarde. Los llevaron a la prisión y de allí al martirio. Como a Jesús de Nazaret, los llevaron a un huerto, campo de limoneros, cerca del cementerio de Benavides (Valencia). Primero mataron al sacerdote. Su delito: celebrar la Eucaristía en clandestinidad. Después se cebaron con las tres Hermanas, realizando con ellas toda clase de atropellos morales, para, finalmente, las matarlas acribillándolas a tiros. La noche del 17 al 18 de agosto la pasaron preparándose para el martirio, que veían venir de forma inminente. Habían participado en la Eucaristía al amanecer del día 17 y murieron en la mañana del día 18. Sor Rosario Ciércoles alentó a todos a aceptar el martirio como Jesucristo, perdonando a los perseguidores: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen” Así murieron Sor Mª Luisa Bermúdez y sus dos compañeras, más el sacerdote que las acompañaba.

«Después de muchas averiguaciones, al venir la paz nos enteramos habían sido fusiladas, a las cinco de la mañana del 19 de agosto, en un huerto de naranjos, entre La Llosa y Al­menara, provincia de Castellón.»