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Ficha

Nombre Civil: José María

Fecha de Nacimiento: 03 de septiembre de 1906

Lugar de Nacimiento: Jerez de los Caballeros (Badajoz)

Sexo: Varón

Fecha de Asesinato: 27 de julio de 1936

Lugar del Asesinato: En la Falda del Monte Otero (Guijosa – Guadalajara)

Orden: Sacerdote de los Hijos Misioneros del Inmaculado Corazón de María (Claretianos)

Datos Biográficos Resumidos:

Cuatro días antes de cumplir 14 años, ingresó en el Seminario Menor Claretiano de Don Benito, para regresar a su pueblo de Jerez en 1923 a hacer el año de Noviciado y cursar tres de filosofía. Generoso de espíritu y amable en el trato, sentía hacia la Virgen Madre una fervorosa devoción. Así lo dejó reflejado en la siguiente frase escrita durante el Noviciado al cumplirse los 10 años de su Primera Comunión: “¡ el 7 de junio de 1914!”. 7 de junio de 1924, ¡Qué día tan feliz para mí el mismo día que se cumple el décimo aniversario de mi Primera Comunión me he consagrado a Vos enteramente Madre. ¡Qué felicidad “Totus tous sem”! (Soy todo tuyo). Los estudios de teología los hizo en Zafra y fue ordenado sacerdote en Badajoz el 29 de junio de 1932. Recién ordenado inició en Aranda de Duero (Burgos) el año de preparación para el ministerio sacerdotal y misionero. Al año siguiente fue destinado a Sigüenza (Guadalajara) como auxiliar del Prefecto del Postulantado que funcionaba en el Palacio de Infantes, pasando en 1934 a desempeñar el cargo de responsable formador del grupo de 60 seminaristas, cuyas edades oscilaban entre los 12 y los 16 años.

En Sigüenza sorprendieron al Padre José María los trágicos días de persecución religiosa en 1936. La vida corta y sencilla del Padre José María Ruiz albergaba uno vitalidad vigorosa que giraba en torno a una identificación plena con su vocación de sacerdote Misionero Hijo del Corazón de María, claretiano, y que conformaban sus grandes amores; Cristo, el Corazón de María y los seminaristas que le fueron encomendados como formador.

Biografía extendida

Datos Biográficos Extendidos:

Martirio

La vida en la Ciudad del Doncel fue llevadera hasta el día 25 de Julio en que la situación se hizo extremadamente difícil. El Obispo y cuatro claretianos colaboradores en el seminario diocesano fueron detenidos y condenados a muerte. Ante estos acontecimientos, el Padre José María, reunió a sus seminaristas en la capilla “sería la una de la tarde” dice el cronista, testigo de los hechos. “Quiso animarlos, pero no pudo contener las lágrimas”. “No pasa nada, pero para prevenir lo que pudiera pasar, he de comunicarlos con profunda pena que el Colegio queda disuelto por algunos días. No lloren, por ahora, no pasa nada. Los superiores han acordado esto por precaución., irán saliendo en grupos hacia los pueblos inmediatos, puesto que todos se han ofrecido a darnos hospedaje…” Presidiendo esta escena de tan difícil descripción se hallaba una hermosa imagen del Corazón de María con el Niño en brazos. Hacia ella dirigió el Padre su plegaria: “¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Acordaos que soy todo vuestro, conservadme y defendedme como cosa y posesión vuestra”. “luego, de rodillas y con los brazos en cruz tendidos hacia la Virgen, exclamó: “Si queréis, Madre, una víctima, aquí me tenéis; escogedme a mí, pero no permitáis que suceda nada a estos inocentes que no han hecho mal a nadie.” Comenzó el éxodo del Seminario. El Siervo de Dios se puso al frente del grupo de los más pequeños: ¡Adiós, Padre, hasta pronto! Le dijo al despedirse el Hermano Víctor: “¡Hasta el cielo!” contestó el Siervo de Dios, y emprendió el camino de Guijosa, a unos 7 kms de Sigüenza. Entraron en Guijosa al anochecer y fueron recibidos con los brazos abiertos por el párroco y todo el vecindario. Alguien advirtió al Padre que los niños estaban a salvo y que para él era mejor huir y salvar la vida. La respuesta, repetidas veces, fue siempre las mismas: “Aunque me descubran y me maten, no dejo a los niños”. A Guijosa fueron a buscar al “Padre de los niños que habían huido de Sigüenza”.

El día 27, “un poco antes de comer se presentaron en el pueblo siete coches de las milicias revolucionarias. Un miliciano de Sigüenza dijo: “Ese es el Padre, y el Padre exclamó: “Virgen del Carmen, salvad a España, muero contento.” Durante una hora lo tuvieron retenido en un coche flanqueado por dos milicianos. Los seminaristas iban reuniéndose alrededor,… “No temáis, no pasa nada. Muero contento”, decía a sus muchachos. Entonces, unos milicianos que venían a profanar la Iglesia, traían de mala manera una imagen del Niño Jesús. Con desfatachez se la arrojaron al Padre José María, diciéndole: “Toma, para que mueras bailando con él”. El Padre lo apretó amorosamente sobre su corazón. Pero el miliciano se lo arrebató bruscamente y la arrojó contra el suelo. El coche echó a andar…, y el Padre se despidió diciendo: “¡Adiós, hijos míos!” y los bendijo. Pronto se detuvo la caravana en el término del Monte del Otero, a medio camino entre Guijosa y Sigüenza. Una vez ordenó al siervo de Dios que bajara. El Padre entendió la orden, perdonó a sus enemigos y emprendió, peregrino del cielo, la subida al Otero. Sonó una descarga de fusiles y nuestro mártir se desplomó de bruces con los brazos en cruz. Era la una de la tarde del 27 de julio de 1936. Uno de los milicianos comentaría más tarde: “Como aquel fraile que estaba con los chicos, que aún decía que nos perdonaba cuando le íbamos a matar”. En la falda del Otero, en el lugar del martirio, está clavada una cruz para perpetua memoria.

¿En qué lugar reposan sus restos mortales? En la Parroquia San Antonio María Claret (Sevilla)

Fecha de Beatificación: Tarragona, el 13 de octubre de 2013

Fecha de Canonización: Aún no está canonizado

Fiesta Canónica: 27 de julio 06 de noviembre, Festividad de los Beatos Mártires durante la Persecución Religiosa en el siglo XX

Fuentes:

https://docplayer.es/41391575-Vicente-pecharroman-cmf-en-siguenza-fernan-caballero-y-tarragona-misioneros-claretianos.html