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Ficha

Nombre Civil: Raimunda

Fecha Nacimiento: 28.10.1862

Lugar Nacimiento: Centellas Diócesis de Vic (Barcelona)

Sexo: Mujer

Fecha Asesinato: 23.07.1936

Lugar Asesinato: Barcelona

Orden: Religiosa de la Orden de las Mínimas (OM)

Datos Biográficos Resumidos:

A los 22 años de edad ingresó en el convento de Monjas Mínimas de Barcelona y en abril de 1887 hizo su profesión solemne. “Sobresalía en todas las virtudes, sumamente obediente, caritativa, se consideraba la última de todas Asidua en la lectura de la Sagrada Escritura. En su juventud tuvo el ejemplo y el consejo de la Sierva de Dios Carmen de Sojo porque trabajó en su casa”. Tenía 74 años de edad y 49 de vida religiosa cuando fue martirizada. El Señor la dotó de una inteligencia extraordinaria que ocultaba con su gran HUMILDAD y sencillez.

A los 22 años de edad ingresó en el convento de Monjas Mínimas de Barcelona y tomó el nombre de Margarita de Alacoque de San Ramón. En abril de 1887 hizo su profesión solemne. El Señor la dotó de una inteligencia extraordinaria que ocultaba con su gran humildad y sencillez.

Según testimonios: “sobresalía en todas las virtudes, sumamente obediente, caritativa, se consideraba la última de todas. Asidua en la lectura de la Sagrada Escritura. En su juventud tuvo el ejemplo y el consejo de la Sierva de Dios Carmen de Sojo porque trabajó en su casa”. Era la bibliotecaria y la portera, y se dice que, en una época en la que las religiosas casi no leían la Biblia, ella estaba tan versada en las Sagradas Escritura, que cuando los sacerdotes iban al locutorio del convento le decían: “Usted, más que una monja, es un monje: tiene la sabiduría de un fraile”.

Biografía extendida

Datos Biográficos Extendidos:

Martirio:

Cuando estalló la guerra civil, tuvo que abandonar el convento junto con ocho hermanas y Lucrecia García Solanas y se refugió en un edificio cercano, Torre Arnan. El 23/07, algunos milicianos informados por el portero del convento, asaltaron el edificio buscando a diez monjas. Entraron en el comedor, y allí vieron a nueve religiosas rezando el Rosario y preguntaron por la madre superiora, con el fin de apropiarse de los valores del convento. Todas las presentes fueron metidas en un camión, y después de hacerlas bajar fueron torturadas y asesinadas. (Resumido) Con detalle: 19/07/1936 – Siendo las 9 horas dela mañana, una mujer llegó corriendo al convento para avisar a las religiosas de que escaparan lo antes posible. Los responsables de la persecución anticatólica habían empezado a quemar Iglesias en Barcelona y pronto habrían hecho con las de ellas. La madre superiora, que hasta ese momento y a pesar de la violencia no había querido abandonar el convento, dijo a las hermanas que se quitaran el hábito y se vistieran con indumentaria civil; después, las escondió en una torre cercana que pertenecía al propietario de ese terreno. Desde allí se trasladarían una a una para buscar lugares mejores donde refugiarse. El terror en el refugio: Algunas monjas se escondieron con la futura Beata Lucrecia García Solanas, una viuda sin hijos, que estaba allí para ayudar a su hermana, la madre superiora, y las otras monjas. Lucrecia vivía con ellas desde hacía más de diez años, en casa fuera del convento, haciendo de mediadora entre el monasterio y el mundo exterior. Las religiosas se escondieron en un sótano, donde el propietario del mismo guardaba las herramientas de trabajo. Desde allí las mujeres podían oír el ruido de los milicianos del Frente Popular que, con la ayuda de perros buscaban a sus víctimas.

21/07/1936 – Un grupo armado, entró en el monasterio, forzando la puerta con dinamita.

Los «rojos» entraron en la Iglesia adyacente, la profanaron y después la quemaron.

Tras haber revisado el monasterio, para saquearlo, los republicanos profanaron los cuerpos de dos hermanas enterradas algunos meses antes, dejándolos expuestos a la mofa pública. Traicionadas y encontradas: 22/07/1936 –

El grupo de religiosas refugiadas aumentó porque alguna de ellas volvieron al no poder permanecer más en sus casas, pero al día siguiente el portero del convento, que conocía su escondite, las traicionó.

Los anticatólicos las encontraron en la torre rezando el Rosario. Preguntaron quién era la madre superiora para interrogarla sobre las riquezas que esperanzas encontrar en el monasterio.

La madre abadesa ofreció su propia vida a cambio de las de sus hermanas. Dijo a los milicianos que Lucrecia era una laica, pero estos no la escucharon y quisieron saber dónde estaban las otras monjas. Los hallaron en el sótano, rezando de rodillas.

Todas fueron arrestadas, y empezó para ellas un calvario. Las torturas de las religiosas: Los republicanos insultaron a las religiosas, les apretaron sus rosarios alrededor del cuello, y burlándose de ellas, las pusieron en fila para arrastrarlas por la calle. Sólo se salvó una de ellas, hermana de un famoso anarquista. El final de las otras, lo describió Amparo Bosch Vilanova, testigo ocular que contó:

«Las han puesto en fila como si fueran a recibir la Hostia, las han empujado a la calle donde había un camión, y las han echado como sacos de patatas, con una violencia tal que seguramente le han roto algún hueso».

El camión se dirigió a San Andrés, donde las mujeres, después de haber sido sometidas a prolongadas torturas, fueron asesinadas. Algunos testigos dijeron que hacia las siete de la tarde de ese día se oyeron varios disparos.

Los cuerpos de las monjas fueron hallados amontonados. En total eran 10, nueve religiosas y una laica. Tenían heridas de arma blanca en el pecho y las partes íntimas, con los vestidos arrancados y agujereados por armas de fuego».

Mientras eran torturadas por los «rojos», todas las monjas, y con ellas Lucrecia, temieron más a la violación que a la muerte, y en sus cuerpos se hallaron signos de una lucha terrible. Una mujer refirió que los mismos republicanos se quedaron turbados de la valentía de las mujeres; incluso comentaron en el bar, después de martirizarlas: «¡Qué monjas más valientes han muerto hoy!» Según los testigos, las diez mártires habían entregado su vida rezando de rodillas y pidiendo perdón por sus verdugos. Cuantas las conocieron testifican de ellas la ejemplaridad de su vida. Los cadáveres fueron recogidos el 25/07/1936, por la Cruz Roja, y, antes de ser sepultadas en una fosa común, llevadas al Hospital Clínico, conservándose fotografías identificativas y fichas médicas que dan cuenta de las mortales heridas que presentaban.

¿En qué lugar reposan sus restos mortales? En una fosa común en el cementerio de Barcelona

Fecha de Beatificación: 13 de octubre de 2013, en Tarragona

Fecha de Canonizacíón: Aún no está canonizada Fiesta Canónica: 23 de Julio 6 de noviembre, Festividad de los Mártires de la Persecución Española durante la Guerra Civil.

Fuentes: Página de Facebook: Mujeres ejemplares para la humanidad. FUENTE: http://hagiopedia.blogspot.com/2013/07/beata-catalina-caldes-socias-catalina.html