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Ficha

Nombre Civil: Ángel
Fecha Nacimiento: 1 de octubre de 1915
Lugar Nacimiento: Cáseda (Navarra)
Sexo: Varón
Fecha Asesinato: 23 de agosto de 1936
Lugar Asesinato: Puerta del Cambrón (Toledo)
Orden Religiosa: Religioso Profeso de los Hermanos Maristas (FMS)
Datos Biográficos Resumidos:
Nombre de los padres: Javier e Isabel
Al día siguiente de nacer fue bautizado, en la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Cáseda (Navarra)
29/10/1922 – Recibió el Sacramento de la Confirmación.
En su familia reinaba la religiosidad; en ella se rezaba el rosario todos los días, al caer la tarde, salvo que tuvieran mucho trabajo, como sucedía en los días de recogida de la cosecha. El padre de Ángel era un cristiano ejemplar y su madre, que era muy devota, tenía un carácter sumamente agradable y exhortaba a los suyos a frecuentar la comunión que ella recibía diariamente.
Ángel se distinguía por su carácter vivaz. En la escuela, destacaba por su aplicación e inteligencia. Su formación cristiana y su buen corazón lo impulsaban a ayudar a todos, pero especialmente a los más necesitados.

El encuentro con un hermano marista hizo despertar en él el ideal de religioso enseñante. Su itinerario en la formación lo comienza en el seminario marista de Villa- franca de Navarra, donde ingresa el 18 de marzo de 1927. El 13 de septiembre de 1930 comienza el noviciado en Las Avellanas (Lleida), donde viste el hábito el 8 de septiembre de 1931, recibiendo el nombre de H. Bruno José. El 8 de septiembre de 1932 emite los primeros votos religiosos.
Entusiasta de su vocación, cultivó el deseo de trabajar en tierras de misión, por lo que pidió autorización a su madre para partir para Chile, pero no fue atendida su petición. Comienza su corta misión educativa, desempeñada durante tres años, como profesor ayudante, en septiembre de 1933, en el colegio Los Madrazo de Madrid. Como profesor, se distingue en que escucha con docilidad las observaciones que se le hacen sobre la manera de dirigir una clase, y las pone en práctica. Se sentía animado de un ardiente deseo y un ansia de catequizar a los niños y jóvenes. De inteligencia despierta, conjugaba su carácter firme, inclinado a defender sus ideas, con la comprensión hacia los demás, pero siempre obedecía en lo que se le mandaba. Su temperamento era agradable y humano, lo que le hacía ganarse la simpatía y el afecto de los demás.

Biografía extendida

DATOS BIOGRÁFICOS EXTENDIDOS:
MARTIRIO Y ASESINATO:
En noviembre de 1935, llega a Toledo. Allí se entrega a socorrer a sus hermanos y a las religiosas de la ciudad. A la edad de 20 años, le sorprendió la persecución religiosa de 1936. En compañía de sus hermanos de comunidad, y por su condición de religioso, le arrebataron su vida el 23 de agosto de 1936.
H. Mariano SANTAMARÍA
La matanza de Toledo la relata Jorge López Teulón, en su obra Toledo, 1936, ciudad mártir. La causa -o excusa- inmediata de los sucesos fue que, el 22 de agosto, los aviones del ejército republicano que bombardeaban el Alcázar de Toledo, erraron en su puntería matando a varios soldados de su propio ejército. Los mandos de la cárcel tenían “programado” un plan para la matanza: “No hay nada de improvisación; sólo faltaba saber cuándo”. Para cuando un grupo de agitadores se presentó a las puertas de la Prisión Provincial, ya el patio de la misma era “un hervidero. No han necesitado que nadie los empuje para solicitar venganza y nuevas muertes; o por lo menos, las mismas muertes que las causadas entre sus propias filas”.
Detrás de la pareja Moscardó-Polo, iba el maestro de ceremonias de la catedral, Segundo Blanco Fernández de Lara, atado con el anciano y casi ciego coadjutor de la parroquia de San Martín, Raimundo Ramírez Gutiérrez. El teniente vicario general de la diócesis, Agustín Rodríguez Rodríguez, iba con Fausto Roncero Cantero, beneficiado de la catedral y capellán del convento de Santa Clara. A Manuel Hernández Díaz-Guerra, coadjutor de Portillo, lo ataron con Feliciano Lorente Garrido, párroco de Arcicóllar y Camarenilla, quien antes de la guerra tuvo un percance con las autoridades locales: mientras leía desde el púlpito un escrito del arzobispo durante la misa, subió el alcalde, se lo arrebató de las manos y le dijo que, sin su expreso permiso, no podía leer al pueblo nada. Al estallar la guerra se refugió en el campo; pero, sabiendo que le buscaban, se entregó a las autoridades de Camarenilla, que él consideraba más razonables, quienes lo condujeron a Toledo. Gregorio Martín Paramo, capellán de San José, iba atado con Emilio López Martín, capellán mozárabe de la catedral. A Calixto Paniagua Huecas, chantre de la catedral de Cádiz, lo ataron con Antonio Arbó Delgado, beneficiado de la de Toledo. Además de estos 11 sacerdotes, había 10 hermanos maristas; faltaba uno de la comunidad, el hermano Jorge Luis, que había continuado con su tarea de cocinero en la cárcel, y al que a la hora de la matanza no reconocieron como religioso. Dijeron que les llevan al Penal de Ocaña, medio centenar de kilómetros hacia el este.

En un camión, los milicianos cargaron ametralladoras y municiones. Se dieron órdenes de apagar el alumbrado en la Puerta del Cambrón, donde las murallas al noroeste de la ciudad se abren al paseo de Recaredo y al del Cristo de la Vega, y sus alrededores. Los 80 hombres elegidos, en parejas de dos en dos y en grupos de diez, salieron de la prisión de Gilitos, rezando el rosario, en las primeras horas del 23 de agosto. Los milicianos que van por delante con linternas, al llegar a la Puerta del Cambrón, ahuyentan a los vecinos a grandes voces. Al pasar la Puerta, un grupo es conducido, por la izquierda, hacia la explanada posterior del Matadero, cercana al Puente de San Martín; y otro grupo, por la derecha, hacia la fuente del Salobre. El camión había salido una hora antes, y los de las ametralladoras ya estaban situados en la carretera frente a las murallas.
Los sacerdotes daban y recibían absoluciones. En la explanada del Matadero, José Polo se encaró con los ejecutores:
-Dios es testigo del crimen colectivo que van a consumar. Dios les pedirá cuentas. Él, en nombre de todos nosotros, les perdona.
Después se dirigió a sus compañeros y comenzaron los disparos de ametralladoras y fusiles, mientras los moribundos daban vivas a Cristo Rey y a España. Cuando fueron a rematar al deán Polo Benito, estaba rezando la recomendación del alma, y un miliciano comentó:
– Oye, este es el del sermoncito, ¿no?
Sin esperar respuesta, le partió la cabeza a culatazos:
– Que se vaya con sus sermoncitos al cielo.
En el Salobre, los presos fueron apartados de la carretera, junto al pilar del abrevadero. Los vecinos de la barriada oyeron un rumor, como de sorpresa y protesta, rápidamente acallado por los disparos.
El francés quiso ir con los demás a la muerte
El colegio de maristas de Toledo empezó a funcionar en 1903.

Al comienzo de la guerra, fue invadido por 500 milicianos que dejaron ir a su casa al portero y al camarero, llevándose a la cárcel a los 11 hermanos. Informados de que el hermano Jean-Marie Gombert era francés, lo apartaron, pero él pidió ir con los demás. Cuando, después de la matanza, volvieron los milicianos a prisión, se dieron cuenta de que estaba el cocinero hermano Jorge Luis, y este no ocultó ser marista, así que lo mataron al día siguiente, 24, junto a la escalerilla de la Puerta del Cambrón, y lo enterraron con los demás. Los nombres y edades de estos 11 maristas eran: Francisco Alonso Fontaneda (hermano Eduardo María) y Ángel Ayape Remón (hermano Bruno José), de 20 años; Emiliano Busto Pérez (hermano Anacleto Luis) y Jerónimo Alonso Fernández (hermano Javier Benito), de 23; Amando Noriega Núñez (hermano Félix Amancio), de 24; Florencio Pérez Moral (hermano Evencio), de 36; Julio Múzquiz Erdozáin (hermano Julio Fermín), de 37; Luis Iglesias Bañuelos (hermano Abdón), de 41 y hermano de Julián; Lorenzo Lizasoáin Lizaso (hermano Jorge Luis), de 50; y Félix-Célestin Gombert Olympe (hermano Jean-Marie), de 63.
Era íntegro en sus convicciones; las defendía con calor, pero sin zaherir al contrincante, de buen carácter, simpático, vivaz y atrayente. Su hermana María recuerda la visita que le hicieron con su madre, cuando se hallaba en Madrid, en la calle de Los Madrazo. Ante la preocupación por la animadversión declarada por la República a la religión, le dijo: “¡Qué felicidad sería para mí el morir mártir!”.
A su funeral en Cáseda asistió todo el pueblo y sirvió mucho para apaciguar los ánimos de todos, bastante divididos por la guerra. El párroco hizo una homilía exhortando a la reconciliación y al perdón de los enemigos.
Santiago Cañardo Ramírez.

En qué lugar reposan sus restos mortales?
En el Cementerio de Cáseda (Navarra)
¿En qué fecha fue Beatificado?
El 13 de octubre de 2013, en Tarragona (España)
¿En qué fecha fue Canonizado?
Aún no está canonizado
Fiesta Canónica:
23 de agosto
06 de Noviembre, Festividad de los Mártires durante la Persecución Religiosa en el siglo XX
Fuentes:
https://www.bisbatlleida.org/ca/persona-historica/ayape-rem%C3%B3n-%C3%A1ngel-h-bruno-jos%C3%A9-marista
https://www.iglesianavarra.org/martires-navarros-en-el-ano-de-la-fe/2013/09/nuevos-martires-beatos-navarros-en-el-ano-de-la-fe-xi/